Condiciones óptimas para la germinación de semillas dentro del invernadero


Publicado: 2018-02-05

En cada etapa de su ciclo de vida, los organismos necesitan ciertas condiciones ambientales para llevar a cabo su desarrollo. Las plantas no son la excepción, pues no es lo mismo la cantidad de agua, humedad, temperatura y nutrimentos adecuados para llegar de una plántula a una planta adulta que los utilizados para producir frutos. Lo mismo sucede con la germinación de sus semillas –o esporas en el caso de los helechos– para llegar a ser una plántula, en donde la humedad es fundamental.

La semilla está conformada de un embrión rodeado del endospermo (sustancia con nutrimentos) que a su vez está cubierto por una capa dura denominada testa. Al proceso mediante el cual el embrión desarrolla una radícula que sale de la testa se le denomina germinación.

Cultivo de crasulaceas

Un invernadero destinado a la germinación debe tener secciones dedicadas a la siembra, la germinación y el mantenimiento de las plántulas antes de ser trasplantadas.

Las condiciones de la siembra (y en general de la germinación) dependerán del tipo de cultivo que se realice; por ejemplo, la siembra de raíces comestibles, como la zanahoria, se puede hacer directamente en el suelo o bancos con sustrato de profundidad adecuada; las semillas de hortalizas o de plantas como el jitomate pueden ser sembradas en charolas con sustrato para generar almácigos; también es común el uso charolas con solución hidropónica para el caso del forraje verde hidropónico (FVH).

De esta manera es necesario tener mesas dentro del invernadero para colocar las charolas o almácigos. También pueden emplearse anaqueles que resultan útiles no sólo para maximizar el espacio sino porque se pueden colocar plásticos negros para regular el fotoperiodo en las semillas que requieran más oscuridad.

El mantenimiento de condiciones de temperatura, luz y humedad son indispensables para desencadenar el proceso de germinación. En términos generales las semillas requieren una temperatura de 25 a 30 °C y una humedad relativa que varía del 40-60 %, debido a ello es necesario un invernadero amplio que permita la ventilación.

En cuanto a los nutrimentos del sustrato para la germinación no es de gran exigencia puesto que el endospermo cumple con la función de nutrir al embrión desde su formación hasta la germinación.

Después de ésta sí es recomendable el uso de abonos, de preferencia orgánicos, para el mantenimiento de los almácigos .

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1.-Quesada Roldán, G., & Méndez Soto, C. (2005). Evaluación de sustratos para almácigos de hortalizas. Agronomía mesoamericana 16(2).


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