La nochebuena, la flor de diciembre


Publicado: 2017-12-14

La diversidad biológica es parte del patrimonio con que cuenta cada país. La relación entre ésta y la sociedad se refleja en diversos aspectos culturales; por ejemplo, el uso de plantas en actividades ceremoniales.

México tiene una considerable biodiversidad generada en parte por la heterogeneidad en el ambiente (climas, suelos, montañas, etc…); de igual forma existe una diversidad cultural dada, seguramente, por los mismos factores.

Los aportes que ha hecho México al mundo en materia de biodiversidad se han referido con anterioridad (ver De sangre de tuna a E-120: la grana cochinilla): el chocolate y el maíz son de los recursos naturales y culturales más representativos. No obstante, en esta ocasión se abordará una planta, ícono de la navidad, por tanto importante a nivel global.

Navidad en español, Natale en italiano, Natal en portugués, Noël en francés, Christmas en inglés. En todos los países donde se hablan estos idiomas se conoce a Euphorbia pulcherrima, la nochebuena (cuetlaxochitl en náhuatl), una especie de euforbiácea.

El grupo de plantas que conforman a la familia de las euforbiáceas se caracteriza, entre otras cosas, por tener látex en sus tallos. El doctor Victor Steinmann, botánico especialista en euforbiáceas, en su artículo ‘Diversidad y endemismo de la familia Euphorbiaceae en México’1 señala que en el país existen cerca de 800 especies y destaca que la más importante económicamente es, precisamente, Euphorbia pulcherrima.

Nochebuena, La flor de diciembre
Flor de Nochebuena, Autor: Biól. César Talonia

Tan sólo en Ciudad de México se cosechan alrededor de 26 de las casi 246 hectáreas que se producen en el país, sin embargo, los estados de Morelos, Michoacán y Puebla son los principales productores de esta planta, según información de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), quien estimó 16 millones de plantas para abastecer el mercado de hace un año.2

Como muchas plantas suculentas, las nochebuenas se pueden reproducir por esquejes; es decir, fragmentos de tallos (con hojas) provenientes de una planta madre. El corte de los tallos debe ser en diagonal y se debe evitar la deshidratación. Posteriormente, es necesario enraizar los esquejes para poder trasplantar. El proceso de enraizamiento puede durar cerca de un mes con una humedad que oscile entre el 70 y 80%, una temperatura de 37 a 40°C y un sustrato con buen drenaje. Para mantener estos parámetros es recomendable hacer el cultivo bajo invernadero.

Cultivar nochebuenas conlleva cosas buenas: no sólo contribuye a la economía familiar sino a la del país, especialmente en esta época del año; se promueve la conservación de las especies silvestres, así como, la tradición del uso de la flor de nochebuena en esta temporada navideña.

1.- Steinmann, V. W. (2002). Diversidad y endemismo de la familia Euphorbiaceae en México. Acta Botánica

2.- https://www.gob.mx/sagarpa%7Cjalisco/prensa/126778


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